viernes, 11 de septiembre de 2015

DROGADICCIÓN: QUIEN JUEGA CON FUEGO…. SE PUEDE QUEMAR

QUIEN JUEGA CON FUEGO…. SE PUEDE QUEMAR
Alba Lucia Castro, psicóloga. JULIO 3 DE 2015

En la calle del cartucho y similares, da tristeza y sensación de impotencia al observar las piltrafas humanas, moribundos y muertos que deambulan perdidos en las alucinaciones que vagan en sus mentes, mentes que fueron brillantes, profesionales eminentes, profesores, arquitectos, empresarios entre otros, lastimosamente destruidos e irreconocibles.

Muchos de ellos la ambición por el poder, dinero, fama, placer y lujuria, los llevó a estar a la moda incluyéndose en el grupo de los amigos que consumían drogas. O cedieron a la presión del grupo social, del jefe drogadicto o de la insistencia de la pareja para el disfrute sexual.

Otros, se sintieron perdidos frente a alguna situación dolorosa y los jibaros o malas amistades en medio del alcohol lo llevaron a mezclarlo con drogas para ahogar las penas.  Hay jóvenes y viejos que por curiosidad o por no quedar mal frente al grupo de compañeros  accedieron o buscaron probarlo, porque creían firmemente que ellos no iban a caer en la adicción.

Ciertamente, algunos pocos logran probar la marihuana, droga liviana, y no volver a caer. Pero otros, al cabo de un tiempo vuelven a probar creyendo que como la primera vez, no caerán en la adicción, pero cada vez son más frecuentes sus probadas y caen en adicción.

Otro caso sucede con drogas fuertemente adictivas que desde el primer consumo producen en el cuerpo la necesidad de consumir, especialmente cuando la persona tiene información en sus genes que lo dispone a la adicción, porque sus antecesores abuelos, bisabuelos o tatarabuelos han sido mascadores de coca, alcohólicos o consumidores de otras sustancias psicoactivas.

Tristeza, repudio por sí mismos, odio e ira contra todo, es lo que sienten estos drogadictos al verse en la miseria, por eso buscan desesperadamente huir de su propia realidad y consumen lo que sea para no sentir hambre, vergüenza y quitarse el malestar físico y la ansiedad insoportable de su adicción.

No son dueños de si, su cerebro se destruye, pierden la razón entre las alucinaciones y las pocas neuronas atrofiadas, quizás un perro callejero puede tener más consciencia que uno de estos seres que deambulan entre los veloces vehículos de una avenida sin darse cuenta, así como atracan, pelean y matan por conseguir plata para un “bareto”.

Jamás! Nunca juegue con fuego porque se puede quemar. Aléjese de personas que piensen que eso es normal y mucho más de quienes consumen y le ofrecen regalado. No se exponga a las tentaciones o a que lo presionen. Es preferible perder un trabajo, salir de un colegio, perder amigos, que perder su propia vida muriendo lentamente mientras causa dolor a su familia.

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