miércoles, 21 de diciembre de 2016

INTELIGENCIA EMOCIONAL: SABER O SENTIR BIENESTAR

Que vale más ¿saber multiplicar o sentir bienestar integral?
ALBA LUCIA CASTRO, psicóloga, julio 18 de 2013

Todos los niños tienen el derecho a sentir bienestar, seguridad y protección en todos los lugares, especialmente en su institución educativa. Sin embargo, hay niños a quienes les toca afrontar duras realidades que interfieren en su bienestar. 


Los niños que siendo normales intelectualmente, pero tienen algún trastorno de aprendizaje, discapacidad física,  ansiedad social o cualquier otro trastorno del desarrollo, sufren en silencio una serie de frustraciones al darse cuenta que están en desventaja frente a los otros niños, lo cual causa menosprecio por sí mismo.

Cuando los padres y profesores los regañan y cuando sus compañeros hacen comentarios ofensivos y críticas negativas porque su rendimiento es bajo, para estos niños son como golpizas psicológicas; además algunos niños son duramente castigados o golpeados físicamente, sin comprender sus dificultades.

Estos niños por lo general no son escuchados cuando dicen que no pueden, que no entienden o que les cuesta trabajo, entonces menguan su autoconcepto académico y su autoestima, sienten una profunda tristeza, se aíslan y se retraen para evitar al máximo las burlas, criticas o exponerse a cometer errores, lo cual no solo interfiere en su desarrollo emocional sino también en el social.

Sucesos como accidentes, enfermedades cardiacas, diabetes, epilepsia o cualquier otra enfermedad medianamente grave o severa pueden hacer que el niño se desmoralice, sienta que no vale la pena estudiar ni esforzarse porque es probable que su muerte esté cerca y entra en depresión, pero como tiene que enfrentar la realidad cotidiana puede afrontarla con rebeldía y agresividad.

En estos casos los niños se vuelven susceptibles, malgeniados, callados, llorones, inseguros, indecisos, tercos, tienen pesadillas, cambian rápidamente de estado de ánimo, pueden sufrir trastornos alimenticios, como comer en exceso y otros días no comen prácticamente nada.

Los niños con estos problemas necesitan mucha comprensión por parte de familiares y amigos, necesitan constantemente escuchar expresiones de amor y que les hagan ver que tienen otras habilidades, cualidades, comportamientos  y acciones buenas.

Requieren en lugar de castigos y golpes, muchos abrazos, besos sentir que son importantes, oír frases de aliento y de esperanza que les convenzan de que sus esfuerzos valen y que poco a poco las cosas mejorarán

Para ellos son una bendición: Los  buenos amigos que los distraigan y les colaboren. Los profesores que los califiquen de acuerdo a las capacidades de ellos y no comparándolos con los otros. Docentes y padres que les tengan paciencia y los acepten tal como son


Para estos niños es más importante sentir bienestar integral que saber multiplicar. 

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